Rumanos cual azucarillos que se disuelven en el café de la sociedad vasca. Una estrategia de "integración" basada en el "a ver si no se dan cuenta de que estamos aquí".Humildemente me atrevo a opinar: creo que es un error el jugar a ser un azucarillo y a intentar pasar desapercibido. Porque la realidad va por otro lado. Hay muchas personas que proceden de Rumanía que ya están creando una imagen (errónea) de ese casi desconocido país aquí. Y no son las personas que hacen a los vascos descubrir la poesía de Eminescu, la música de Enescu, las aves de la desembocadura del Danubio ni los monasterios de la Bucovina precisamente...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada